sábado, 27 de febrero de 2010

ALMENDROS


Suenan, de nuevo,.
los alegres trinos de un jilguero,.
resuenan entre los árboles,.
retorcidos y agrietados almendros,.
que levantan ansiosos sus ramas.
intentando acoger en ellas,.
las escasas gotas de lluvia,.
gotas,.
más cargadas de tierra que de agua,.
tierra rojiza que embadurna todo,.
semejan los almendros,.
troncos moribundos,.
desangrándose lentamente,.
entre el vaho que exhala la tierra,.
caliente, húmedo,.
el vaho de un sediento,.
a quien cruelmente le mojan la mano,.
cuando todo su ser,.
reclama el agua.

Ha tiempo ya,.
que la nevada de sus flores.
se convirtió en verdes frutos,.
que vistió sus desnudas ramas.
de brillantes hojas antaño,.
ahora terrosas de polvo sin lavar,.
abril no lavó su sed,.
y un inclemente mayo le enloda de tierra.
a la vez que humedece,.
como burlándose de su sed.

Dame tu fuerza,.
enséñame a resistir,.
sin el agua de su voz,.
sin la flor de su presencia,.
pues mi cuerpo también se retuerce.
y se ennegrece,.
sin la tibia humedad del suyo.

JAUMEREI

1 comentario:

Sacra dijo...

Plas, plas, plas... eternos.
Querote.