lunes, 21 de diciembre de 2009

DESPERTAR EN TI.

Esta mañana desperté en ti. No te esperaba a esa hora temprana.
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Aún estaba abandonado al sueño, llegando casi a ser consciente, pero en esos instantes en los que no quería despertar del todo por miedo a que no fuera un sueño en mi soñar, sino una realidad que me hacía volver a la consciencia.
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Mantuve los ojos cerrados, los párpados impedían verte. No quería despertar.
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Mi mano te rozó y sentí en la yema de los dedos tu vibrar, llenando mi ser de intensas sensaciones y deseos.
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Poco a poco palpé tu cuerpo y me detuve justo cuando encontré el punto exacto donde sabía que si lo tocaba te haría un efecto inmediato. Allí siempre reaccionabas, siempre te convertías en silencio, dejando en la habitación un ambiente plácido, sereno.
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Me atreví y abrí un poco los ojos, luego, con ellos totalmente abiertos, te contemplé de arriba abajo. Sentía rabia. No era la primera vez, ya nos sucedió en otras ocasiones y tú sin decir nada, esperando que mi enfado no se volcara en ti.
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Pensaba si realmente la culpa era mía o simplemente que te gustaba jugar y hacerme sufrir. Despertarme para luego nada, te callabas y allí quedaba yo, realmente solo, sin más compañía que la oscura penumbra de la habitación.
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Te lo dije, como cada vez que había ocurrido...Esta es la última, no voy a consentirte más engaños, por mucho que pareciera que era yo el responsable de lo que había pasado.
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Mientras te miraba, a pesar de todo, sentí ternura por ti. Llevamos mucho tiempo juntos, años ya, y te he cogido cariño. No me gustaría acabar cada uno por su lado, aunque me resultará luego fácil encontrar quien te sustituyera, pero, tal vez, se repetiría esta situación y de nuevo yo sería el culpable.
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Debemos hacer un trato. No sé si podrás, pero me gustaría que me avisaras cuando cometa un error. Que me preguntaras si realmente lo que te hago es lo que quiero hacer. Te cuesta hablar y lo entiendo, pero me gustaría tanto...
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Te sigo esperando al amanecer del día, como tantas otras veces, pero óyelo bien, DESPERTADOR, no suenes más en la madrugada.
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AZULEJO

1 comentario:

Carmela dijo...

Gracias meniño, por estar aqui, con nosotros.
Gracias por ser mi amigo, nuestro amigo.
Esta es una forma más de demostrar amistad; el compartir con todos nosotros tu saber e imaginación.
Gracias de mi parte en particular, por ser como eres, por dar como das, por saber que estas siempre ahí, a mi lado. Por saber que de ti sólo recibo amor y sinceridad.
Gracias por tener nombre y apellidos, como mis verdaderos amigos.
Gracias por hacerme ver que aún hay gente en la que sí se puede confiar.
A veces no hace falta mucho tiempo para descubrir cuando una persona da, sin querer recibir, ni para recibir lo que tu das con esa facilidad, con esa claridad, con esa confianza y sinceridad.
Y yo me doy como me sé dar, como tú sabes que me doy, asi, clara, sin verguenza, sin mentiras, sin miedos.
Ya sabes como soy, fácil de entender.
Querote.