viernes, 11 de diciembre de 2009

1-ZAPATOS


Es la última calada, al último pitillo. En menos de dos horas he acabado la cajetilla, la última cajetilla. Arrojo la colilla al mar y tomo aire, una gran bocanada de aire marino limpio y frío, tanto que hace daño. Pero ya da igual. Me quito los zapatos sin prisas, ya no hay prisas ni las habrá, aunque no se porqué lo hago.;¿Porque todos lo hacen?, quizás sea para dejar un mensaje, como una nota que dice "Fulanito estuvo aquí y saltó". La idea me produce una leve sonrisa.
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Estoy preparado, voy a saltar.
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!¿Qué pasa?!, ¿porqué esos gritos si aún no he saltado?. Giro la cabeza y a pocos metros de donde me encuentro un grupo de jóvenes gritan sobre las rocas señalando un punto en el mar. Miro hacia donde señalan y a duras penas distingo un bulto sobre las olas. Es una mujer.
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Todo son gritos y aspavientos. Algunos le gritan consejos, otros órdenes, la mayoría solo mira como ella se va alejando nadando mar adentro.
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No se que pasa, sólo se que estoy corriendo sobre las rocas hacia el lugar donde esta la gente señalando, pero no me detengo allí y salto al agua. Por un momento todos callan, un momento muy breve. Miles de agujas se me clavan por todo el cuerpo al contacto brusco con el agua helada. Me pongo a nadar con dificultad debido a la ropa, creo que me he dañado el pié derecho en la caída, pues recibo aguijonazos mas calientes que los que el agua sigue clavando por todo mi cuerpo.
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Alcanzo a la mujer porque se ha detenido. Puedo verle su rostro, es joven y hermosa y parece tranquila. -Vete - me dice. No - le respondo tendiéndole una mano. Duda, pero al final aceptar ser rescatada y llevada a la orilla. Sabe nadar y eso facilita las cosas aunque se halle cansada.
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El camino de vuelta se hace más largo, estoy cansado y el tabaco ha hecho estrago en mis pulmones. Casi no siento el pié herido cuando alcanzamos la orilla. El oleaje me hace imposible trepar con ella a cuestas, así que afianzo los pies sobre el rebaladizo fondo y le digo que suba, que yo la sigo. Ella empieza a subir mientras yo espero mi turno tratando de mantenerme firme.
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Un gentío alborotado la espera en lo alto para tenderle una mano, entre ellos los técnicos de una ambulancia y un policía local que corren a asistir a la chica. De nuevo cunde el pánico cuando alguien repara en que yo aún sigo en el agua he intenta socorrerme, pide ayuda, pero una ola me desplaza en una postura que mi pié no acepta soportar.
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Lo último que recuerdo antes de golpearme contra las rocas es a la chica. Estaba de pié cubierta con una toalla o una manta mirándome. Sus ojos me plantean una pregunta que no necesita pronunciar:-¿porqué?-Y yo le respondo -porque no estás sola-, pero mis palabras se las traga el mar.
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Luego todo es oscuridad, pero conmigo me llevo el recuerdo de aquella chica que aquella tarde dejó sus zapatos muy cerca de los míos.
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LORD_MISTERIO

2 comentarios:

Carmela dijo...

Abre los ojos y lo primero que ve es la una sonrisa en la cara de un médico que le mira satisfecho.
-Campeón, por poco te nos vas.
Al otro lado de la cama esta otra cara mirándole también. La última cara que recordaba ver antes de ser golpeado con la roca.,,
Chupate. jajaja
Querote meniño.

Anónimo dijo...

No me fastidies el segundo capítulo!!!