miércoles, 28 de abril de 2010

YA NADA SOY.



Siento un presión en el estómago muy fuerte. Me encojo y no pasa, cada vez es mas grande. No puedo casi respirar y me ahogo. Levantándome de la cama dejo caer mis rodillas en el suelo y me voy arrugando poco a poco hasta quedar en posición fetal. Mis ojos sólo alcanzan a ver el suelo. La habitación crece sin parar, mientras las patas de mi cama son cada vez mayores hasta parecer torres de Babel. Ahora veo sólo el suelo plagado de motas de polvo tan grandes como árboles que vuelan de un lado para otro. Y me pierdo en medio de ellas cayendo en los agujeros del piso que han aparecido bajo mi cuerpo. Estos se transforman en montañas inmensas dónde desfilan miles de arañas gigantes de seis patas. Siento el retumbar de sus pisadas de mamuts cuando pasan a mi lado. Quiero tapar los oídos y no los encuentro. Me mira fijamente y yo a él. Siento que se acerca  a mi y algo muy caliente me envuelve. En un mar salado y cálido me encuentro ahora y soy feliz mientras me dejo llevar por la marea. 
Vuelo. Soy tan ligera que no soy. Ya estoy en donde no se está. Ya soy nada, ya nada soy.

2 comentarios:

Cele dijo...

Menuda metamorfosis. Cuantos sentimientos en cada momento.
Un poco triste ¿no?
Un abrazo

Carmela dijo...

Depende del estado de uno cuando lo lea.
Si estas contento, pues hasta podrá ser una bonita aventura...je je.
Gracias Cele por estar aquí.
Un biquiño muy grande.