martes, 4 de mayo de 2010

EL PAJARILLO




Era un pajarillo delicado, su cantar era suave, melodioso, y era un espectáculo verlo revolotear en el jardín cerca de sus compañeras de vuelo, siempre cantando de manera alegre.


Un día como dicen en los cuentos, un día acertó a pasar por aquel jardín un Hada bellísima mientras el pajarillo trinaba para cautivar a sus compañeras como siempre, y lo escuchó. Quedose absorta y pensó que debía volver a escucharlo, a escuchar de nuevo aquel trino halagador, suave y dulce como no recordaba haber escuchado jamás.


El Hada volvió un día, y otro, y muchos días más, y veía como el pajarillo repetía sin ningún esfuerzo, de manera natural sus cánticos y sus movimientos de alas con la misma sencillez con la que respiraba.


Vente conmigo le dijo un día el Hada, porque no puedo vivir sin tu canto. Cantarás para mi y no te faltará de nada en mi jardín lleno de flores, lleno de luz, de alegría y podrás volar donde y cuando quieras, vente conmigo pajarillo.


Conmovido por aquella voz arrebatadora y la belleza del Hada el pajarillo aceptó y se mudó a su nuevo jardín donde continuó con sus cánticos y sus vuelos.


Tranquilo, en aquel entorno de privilegio, el pajarillo cada día era más bello y cantaba más dulce por lo que el Hada, temerosa de perderlo le construyó una grandiosa y lujosa jaula, y con bellas palabras le mostraba donde sería en adelante su hogar.


Con aquella jaula el Hada parecía más tranquila, pero al poco tiempo pudo observar como el pajarillo ya no cantaba como antaño, pudo observar también que sin motivo aparente su vuelo era torpe, lento, sin la cadencia natural de siempre y era difícil reconocerlo.


El Hada sabía lo que ocurría y le dolía la situación,  pero quería demasiado a aquel pajarillo y a su canto para sacarlo de la jaula, tal vez perderlo para siempre…y callaba. 


El pajarillo también sabía lo que pasaba, sabía que aquella jaula lo mataría, que no podía vivir sin su libertad, pero estaba enamorado del Hada y prefería morir cerca de ella a vivir alejado de ella.


Y así fue…no pasando mucho tiempo el pajarillo murió, no sin antes lanzar el último trino para su Hada…y cuenta la leyenda que esta lloró de pena, tanto y tanto que se ahogó en sus propias lágrimas.

El autor no es capaz de descifrar la moraleja de este cuento pero…seguro que tú que lo estás leyendo le encuentras una adecuada.


ALEX

3 comentarios:

Carmela dijo...

Bella historia de amor.
Quizás el pajarillo hubiese vivido sin el hada, mas su entrega fue total.
Entrega sin límites, el clásico "Hasta que la muerte nos separe".
¿El hada egoísta?. Siempre existe egoísmo en una relación.
Siempre, aunque supiese que el pajaríllo cantaría igualmente para ella en libertad.
El miedo a perder lo que te hace feliz, a veces, ciega, y no se ve el daño que se le hace al otro.
Y tanto daño, incluso hasta matar.
Seguramente hay muchas historias reales que nos desvelarían situaciones semejantes.
Seguramente no, las hay. Algún día escribiré yo un cuento de amor y egoísmo.
Un biquiño, más a ti, en la comisura de los lábios.

Anónimo dijo...

No me ames tanto y compréndeme un poco más. La comprensión y el respeto es el mejor modo de amar, esto proporciona libertad, el Hada y el Pajarillo se amaban pero eso les privo de la libertad de amar y ser comprendidos.
Alex me encanto volver a leerte, porque me inagino que tu eres el Alex al que yo leia.
Un beso Campanilla

Cele dijo...

En las historias de amor siempre hay miedo al dolor, por miedo a sufrir no tomamos decisiones, y luego acabamos muriendo de tristeza o ahogados en un mar de lagrimas.
El amor debe de ser libre, no se impone y miedo a perderlo, todos sentimos ese miedo, pero no podemos exclavizar, eso no es amor, es egoismo, y para que el amor sea duradero, el egoismo no debe de existir.
Ama en libertad por que las jaulas aunque sean de oro, siempre son una prisión.
Una hermosa historia
Besos