
sábado, 13 de marzo de 2010
FELICIDADES ALEXANDRO.

viernes, 12 de marzo de 2010
LASTIMA DEL CURRO DEL OTRO DÍA, LASTIMA.
TE AMARE SILVIO RODRIGUEZ
Cierro los ojos, mas no duermo.
Cierro los ojos y me pierdo entre cortinas al viento, humo de tabaco y duras verdades.
Cierro los ojos porque sé que pronto bajarás, mi angel. Bajarás a abrazarme y yo poder reposar mi cabeza sobre tu hombro.
Cierro los ojos y canto muy quedo a tu oído mi "amaré" perdido entre cortinas al viento, humo de tabaco y duras verdades.
Cierro los ojos y te presiento tan cercano que ya te toco...ya me tocas.
Cierro los ojos...
MAL MOMENTO PARA UNA FOTO, SI.
jueves, 11 de marzo de 2010
ACABOSE
miércoles, 10 de marzo de 2010
ESPERARÉ A QUE SUENE
martes, 9 de marzo de 2010
GRUMETE Y YO
SONRISAS EN EL CAMINO
CARACOLA

lunes, 8 de marzo de 2010
CIELO ESTRELLADO
Siguió en su terraza ,tirada en el suelo buscando ser gota, mientras el cielo iba oscureciéndose hasta que la la noche llegó.domingo, 7 de marzo de 2010
GOTA
Quiero verme a través de ti.sábado, 6 de marzo de 2010
NO TE AVERGUENZES SI NO TIENES DE QUÉ.
UN BÚHO PARA TI
Hace ya años...ya algunos, me decidí a comenzar una colección.
De aquella, mi piso era pequeñito y el espacio escaseaba, así (aunque mi gusto por las cosas pequeñitas es de toda la vida), comencé a recopilar búhos de todas las clases.
Me fui a una tienda de antiguedades y me compré este mueblecito que veis Y búhos de todos los materiales, madera, conchas, cristal, plata, cerámicas y de diferentes lugares,fueron llenándola poco a poco, hasta dejarla a rebosar, búhos que compraba poco a poco o que me iban regalando en ocasiones especiales..incluso sin ocasión especial.
Con el tiempo, se me quedó pequeña y dejé allí aquellos que más significaban para mi, desde uno comprado por una hija en un "todo a cien", hasta otro de cristal de bohemia con adornos en oro.
Ayer me puse cara a ella, después de mucho tiempo,( pues pasaba por su lado y ni se fijaba), y abrí sus puertas.
No hay que vivir del pasado, pero tampoco olvidarlo, y una sonría cubrió mi rostro al recordar la llegada allí de alguno de ellos.
Recordé el porqué de que fueran búhos y no otra cosa lo que había coleccionado y me di cuenta de que mi afán por que llegará algo a mi vida que me hiciese feliz, que me diese suerte ya era de antiguo, de muy antiguo.
No es que no fuera feliz de aquella; mi vida estaba plena, llena del amor de mis hijas, un matrimonio tranquilo, una familia unida...no, no era por eso la colección... sino mi búsqueda interior por algo que a mí misma, como persona individual, me hiciese feliz.
Es difícil de explicar... quizás sea egoísmo, o quizás afán de poder un día reír conmigo misma y ser mi amiga. o... La verdad no se como explicarlo con palabras, pues estas siempre me faltan, siempre se me quedan cortas. El caso es que ahí, delante de mi, estaba la muestra de mi lucha ya de antiguo.
Lucha que hace tiempo dejé de lado, pues todo dejó de tener sentido, y la estantería cubierta de polvo e ignorada era la mejor muestra de ello.
Al mismo tiempo, me vino a la memoria, las palabras de un gran cantante y poeta que yo admiro muchísimo y tuve el gran placer de ver en uno de sus conciertos estas Navidades, Alberto Cortez, para mí un genio de las letras y sentimientos.
En ese concierto,(yo lo llamaría reunión de amigos), pues es como nos hizo sentir a todos los presentes, pronunció unas palabras que no se si son suyas o de otro, pero que a mi, en aquel momento, me dejaron huella, unas palabras que hicieron rodar lágrimas por mis mejillas:
-Un hombre sin sueños es un bulto sospechoso.
Estas palabras se me han quedado clavadas en la mente desde que las escuché y, aunque intento olvidarme de ellas y pasar de largo, retumban ahí cuando mi espíritu se abandona a la nada, cuando me convierto en "un bulto sospechoso".
Cogí mi último búho, que había llegado a mis manos inesperadamente, pues alguien se lo tubo que decir, un búho traído de Argentina regalado por Juan Carlos Cambas, y volví a sonreír.
Este no lo puse en la estantería, sino que lo dejé cerquita de mi, en mi mundo de 30 metros cuadrados, donde paso, como poco, 20 horas de mi día sin salir.
Este búho estará ahí y le miraré cada vez que quiera volver a ser un "bulto sospechoso", para recordarme la ilusión, la esperanza hacia algo mío, hacia mi misma como persona.
No sé si es que habéis entendido, se que soy muy mala expresando lo que siento, pero por último os diré, que a aquellos que se sientan igual o que, incluso sin saberlo, sean bultos sospechosos, yo, desde mis 30 metros cuadrados, os mando un búho de estos, para que como poco, vuelva a brillar una pequeña sonrisa en vuestro rostro, como lo hizo en el mio.
Un beso a todos.
Foto: Carmela.
jueves, 4 de marzo de 2010
FESTIVAL DE FOLKLORE COSQUIN 2010
El Festival de Cosquín es el más importante festival de folklore de latinoamérica, reune cada noche unas 12000 personas y dura 9 nueve lunas (noches). Este año se cumple el 50 aniversario de la creación de este festival, de él han salido figuras como: Mercedes Sosa, Jorge Cafruna, Luis landriscina, Ariel Ramírez, Eduardo Falú, y tantos otros artistas reconocidos mundialmente.
Este festival tiene una subsede en Japón desde hace muchos años, en 2009 se realizó por primera vez la extensión de este festival en la ciudad de Cádiz, en España, y ahí fui invitado a participar.
Debido a mi participación en Cádiz fui invitado a participar del festival en Cosquín, y este año 2010, en el mes de octubre se hará por primera vez la extensión de este festival en Vilagarcía de Arosa, en Galicia.
JUAN CARLOS CAMBAS - PIANISTA ARGENTINO
A PARTIR DE HOY

LA CUESTA "MATABURROS", O "CUESTA DE ENERO".

El tren fue disminuyendo su marcha hasta detenerse totalmente en la estación. Me había asomado a la ventanilla unos kilómetros antes para que mi mirada se pasease por ese paisaje tan querido y reconociese árboles, arroyos, setos, fincas, vacas y cada detalle de aquel pueblo que durante todo el año evocaba y añoraba.
Recogí mi equipaje, una pequeña maleta en la que había metido poca ropa, tan sólo para un fin de semana, esta vez venía a pasar ‘mi particular cuesta de enero en mi cuesta de enero particular’…
La abuela tenía su casita en lo alto de la calle oficialmente llamada “calle del postigo” y popularmente “cuesta mataburros” porque recordaba a las bestias que, cargadas con el heno o diversas mercancías, perdían el resuello intentando alcanzarla.
Para mí era la cuesta de la abuela o cuesta de Enero, porque sólo en esa época de Reyes me era posible recorrerla, o más bien bajarla y disfrutarla con un plástico, deslizándome por la blanca nieve que cubría aquel pueblo de montaña durante semanas.
Mientras subía lentamente, haciendo rodar mi maletín y mis largos años pasados en la capital, también rodaban por mi cabeza nostalgias y añoranzas.
Recordaba claramente el sabor de las galletas de mantequilla que horneaba mi abuela, el olor de los chorizos que secaban en la planta baja, ahumados por la leña del carbayu que le daba ese sabor tan especial a lar. El grito de mi abuela cuando me divisaba desde lo alto con sus brazos abiertos como refugio acogedor, mezclado con otros sonidos igual de familiares, como el de la esquila de las vacas en la lejanía, la campana de la iglesia o los cascos de las caballerizas que remontaban a mi vera la empinada cuesta.
Hacía años que no probaba las galletas ni las vacas me hacían coro al ritmo de mis pasos, pero en aquellos instantes rememoré con cada uno de mis sentidos aquella añorada y perdida infancia que tuve la suerte de disfrutar.
Hoy volvía a subirla una última vez. El agente de la propiedad me había citado a las 5 para ultimar los detalles de la venta de la finca que hacía tiempo que no visitaba. Olga, la vecina de mi abuela me había telefoneado para comunicarme que el tejado estaba en malas condiciones y sopesé la idea de repararlo y pasar allí algún fin de semana y fiestas con amigos, y por supuesto con él.
Pero él ya no estaba, un súbito ataque al corazón había acabado con nuestros sueños, y desde arriba me hacía guiños mientras pasaba las manos por los hombros de la abuela, y juntos miraban como mi fatiga me aceleraba la respiración. Él adoraba esa casa, la huerta, cada uno de los árboles frutales, setos, sonidos, olores y cada centímetro cuadrado de verde de la finca, que aprendió a querer conmigo.
La angustia de estar sola allí y la persuasión y los perseverantes argumentos del agente terminaron por convencerme de que enajenar la propiedad era lo mejor que podía hacer. Mis amigas me decían que con el dinero de la venta podría irme de vacaciones el resto de mi vida a cualquier sitio que se me antojase. Así que seguí su consejo y puse la casa en una agencia.
Súbitamente algo rozó mi cara, alcé de nuevo la vista, esta vez no ví a mis seres queridos, sino copos de nieve que danzaban alrededor mío y que hacían que la calle semejase a una bola de nieve agitada por una mano juguetona….
Y de repente supe que no podría hacerlo, que una y otra vez volvería en pos de mis amores, que aunque me costase, aquella era mi cuesta, mi ‘cuesta de enero sentimental.
ALGARABIA
Foto: Algarabia.
EL SENTIDO DE LA VIDA

miércoles, 3 de marzo de 2010
LA VEÍA TAN BELLA.

ÉJERCITOS GROSEROS DE SATAN

MÍRALO CON SUS OJOS
