Sé que fui gaviota herida,
que me rompieron las alas,
pero es que esas alas nunca supieron volar.
-No volaste porque no quisiste cobarde. Mejor esconderte de ti misma y entregarte a los demás.
Las arrastré toda la vida,
sabían que aún servían,
cuando las sacudía dentro de mi jaula,
por mi muy bien construida.
-Y con que placer la fuiste creando. Cada barrote era de oro para sí cegarte y no ver más allá de tu nariz.
A cada barrote abierto,
se me cayeron cien plumas pero lo conseguí,
y aún sin poder volar, de allí salí.
-Si, saliste porque comprendiste que si no te enfrentabas con ti misma, de allí no saldrías mas.
Ahora mi plumaje está lustroso,
mis patas fuertes y la cabeza erguida
y mis alas baten seguras elevándome con facilidad.
-No te engañes a ti misma, creyéndote lo que aún no lograste. Mírate al espejo y enfrentate a lo que hay.
Por fin vi lo nunca visto,
mi vida dio tantos giros, abrí tantos caminos,
tengo todo el cielo para mi.
-Has visto lo que en realidad ofrece y el camino no es tan fácil como pensaste. Diste tantos giros rápido, quisiste correr tanto que te diste de nariz.
Y no vuelo sola, sino rodeada de tantas otras,
expertas en vuelos que soy feliz.
de tener con quien aprender y compartir.
-Que van y vienen, pues nadie puede enseñarte el camino correcto. Deja de seguir, pues nadie esta mejor que tú, nadie es feliz.
Por eso no me puedo explicar,
el porqué vuelvo a sentir,
esa angustia que me ahoga
y no me deja respirar.
- Porque arrastras contigo el miedo de tantos años y has comprendido que el mundo es una telaraña muy difícil de sortear.
Pero seguiré elevando mis alas,
y la conseguiré dejarla atrás, en algún camino
por el que no volveré a sobrevolar.
-Espera sentada si aún no has comprendido que esa angustia morirá contigo, que nunca quedará atrás hasta que no te enfrentes a ella.
Y seré feliz habiéndolo conseguido,
y podré enseñar a otras con mi experiencia,
que todo es tan difícil como queramos,
y en nuestras manos está vivir lo no vivido.
- Esta mujer está como un cencerro...Juan Salvador Gaviota sólo es un libro y ahora se cree la protagonista... Jasús, jasús...
Foto: Carmela