jueves, 13 de enero de 2011

TRAS EL CRISTAL 6


No aguanta en el trabajo; las paredes se le caen encima y el fuerte silencio retumba en su cerebro.
Recoge sus cosas con náuseas en el estómago y se aleja tambaleándose.
No le gusta su vida. Reniega de ella cansada ya de luchar en vano.
Su felicidad es sólo un sueño que al final acaba en pesadilla que sólo logra un mal dormir y un mal despertar.
La última decepción la ha dañado en lo que más le duele; en su dignidad, y su baja estima personal remató en un agujero marino sin límite de profundidad.
Sus ojos lloran mientras sus labios sonríen al recordar, cuan desesperada se fue en busca de la magia intentando encontrar el hilo a donde asirse en el ovillo de lana que es su vida, el cual se le ha perdido de entre los dedos enmarañándose cada vez mas.
Y escuchó palabras de pasado difícil, de presente aún mas y de futuro esperanzador.
Mas ahora sólo recuerda aquello que le advirtieron  mientras comienza su escapada hacia ninguna parte.
Recuerda las palabras de advertencia sobre un peligro en carretera,  mientras comienza a rodar kilómetros y su desespero aumenta.
El pie del acelerador toca fondo, tanto como ella y todo le da vueltas.
Sus ojos cansados, su mente agotada por noches sin dormir, por tantos días sin amanecer, comienza a embotarle el cerebro y se deja llevar por la inercia del no importar.
Le gusta la sensación de conducir con los ojos cerrados. El agotamiento que la invita a no abrirlos nunca mas.


Y voló. Se despertó en pleno vuelo cual gaviota planeadora  entre nubes de algodón.
Pero la ilusión sólo duró unos segundos en los cuales se sintió ligera, feliz, libre, hasta que el golpe de volver a tocar suelo le devolvió a la realidad.
Buscó el mar con su amigo de cuatro ruedas herido por su sueño, y allí se quedó mirando el horizonte, ese horizonte en el que tantos días se había perdido cuando la cercanía donde habitaba le hacía daño.
Allí volvió a cerrar los ojos y soñó que aún planeaba entre nubes de algodón, protegida del suelo que pisaba, de los  obstáculos en los que tropezaba.
Y soñó, si soñó, aunque de los sueños siempre se despierta.


Foto: Carmela

14 comentarios:

Torcuato dijo...

Tendrá que tomar una decisión pero seguro que tiene miedo. Más vale malo conocido es la máxima que nos aplicamos. Y la vida pasa.
Besos, Carmela.

Lola dijo...

Pegar un zapatazo y emprender un nuevo camino que le permita volver a tener ilusión por la vida... Vivir siempre vivir, sobrevivir agota.................... y te corta las alas para no permitirte volar....

rosscanaria dijo...

Sí, de los sueños se despierta siempre, pero qué bonito es aoñar, es algo que es nuestro y nadie nos puede arrebatar...
Besitos Carmela,

Verónica dijo...

¡Que miedo Carmela! le gusta conducir con los ojos cerrados....

A mi me da muchísimo respeto la carretera, pasan cosas tan horribles en ella, por la poca precaución de algunos.

Besos

Carmen Silza dijo...

Seguir soñando....Que bello....besos Carmela..Muakc!!

RELTIH dijo...

TU GENUINIDAD, AQUÍ!!!
BESOS

Rebecca dijo...

hola Carmela,
una pesadilla el sueno que tuvo.
Viajar con los ojos cerrados es peligroso. Por dicha era un sueno.


un abrazo^^

Carmela dijo...

Torcuato, igual no tiene miedo :)
No todos tememos lo que no conocemos, hasta incluso se puede llegar a desear.
Mientras...vivamos.
Un biquiño bello doncel.

Carmela dijo...

Vivir... Loca, creo que poca gente lo hace.
Más bien sobrevivimos como podemos...
Un biquiño por estar y personar mi tardanza, ando un poco apurada estes días.

Carmela dijo...

rosscanaria, al menos, de vez en cuando, los sueños se podría cumplir, no?
No perdamos la esperanza.
Bicos grandotes guapa.

Carmela dijo...

Verónica, a ella le gustó conducir con los ojos cerrados :)
Pero los volvió a abrir... no todo sale como queremos, o como no queremos.
Un biquiño.

Carmela dijo...

Carmen, lo dice la mayor soñadora del mundo.
Le diré que aprenda de ti meniña.
Muchos bicos

Carmela dijo...

Reltig, mi yo aquí.
Siempre mi yo aquí.
Bicos poeta.

Carmela dijo...

Rebecca, no fue un sueño, fue realidad.
En esta serie de Tras el cristal, son verídicas las historias contadas.
Un biquiño muy grandote guapa.