sábado, 19 de junio de 2010

TIENEN MIEDO



Tienen miedo y sacuden sus cuerpos como aspas de molino con fuerte temporal.
No paran de moverse, no vaya a ser que comiencen a funcionar los cables de su máquina cerebral.
Y lo hacen porque tienen miedo y mientras se mueven no piensan. Se niegan a enfrentarse a sus dudas y frustraciones. A grandes decisiones que pueden cambiar el rumbo de sus vidas.
Y agotan su cuerpo hasta quedar rendidos y el sueño les vence.
O buscan a otros que les abran el camino sin ellos dar nada de sí.
Pero tarde o temprano lo tendrán que hacer y se toparán con todo aquello de lo que huyen .
¿Cómo lo van a conseguir si ni siquiera quieren aceptar que existe?.
Hoy tuve miedo  al verlos, al sentirlos.
No quiero ser una máquina, no quiero ser un bot. Quiero ser asquerosamente humana y darle la mano a mis miedos, a mis frustraciones, a mis dudas...a mi dolor.
Me aterra la cobardía... me da pena el cobarde que se escapa de su vida a base de moverse para ignorar o busca a alguien para  que se la solucione.
Para eso que no cuenten conmigo. Yo estoy muy ocupada en un mano a mano con la mía, que bien complicada se me presentó, presenta y presentará.

6 comentarios:

Diego Jurado Lara dijo...

Así es siempre y será. Y tu lúcida que lo ves y estás, con lo menos, que dice Borges, eres capaz de respirar, de sufrir y de amar como ellos jamás lo harán.
Un beso

reltih dijo...

fulll, pensamiento muy profundo.
un abrazo

Akua dijo...

El ser humano es lo que tiene que puede SENTIR que no nos quiten eso.

Un besazo.

Carmela dijo...

Así es Diego, así es.
Soy capaz de respirar, y de sufrir, y de amar. Soy consecuente con lo que tengo delante y me enfrento aunque cuesta una gran lucha interior.
Gracias, meniño fermoso. Tienes una gran alma, cosa que pocos conseguien
Biquiños.

Carmela dijo...

reltih, pensamientos sin mas, como los tuyos, que dejas plasmados.
Gracias por estar aquí. Alegría al leerte.
Un biquiño.

Carmela dijo...

Akua, solo que no todos sentimos lo mismo y con la misma intensidad.
Después toca el enfrentarse a los demonios.
Un biquiño.