martes, 7 de septiembre de 2010

NO SÓLO LAS MONJAS...




Hoy os voy a contar una anécdota que pasó en uno de mis curros.
Llegamos mi hermana y yo, con nuestro organista, (cantamos eventos eclesiásticos, como le llamo yo para sacarle punta), a una capilla muy muy pequeñita.
Tanto que tuvimos que cantar desde uno de los bancos de los feligreses y el organista ponerse de lado... pero bueno, esa no es la historia.
Como iba contando, la capilla era tan pequeñita, que no había sitio ni para los santos, y menos para que los curas se cambiaran el vestuario.
Se metió el cura más joven comenzó a cambiarse, un niño simpatiquísimo  y un cachondo mental al que quiero mucho, y le digo a mi compañero de teclas:
-Oye, tócale ahí la canción de Nueve semanas y media,(la de Joe Cocker, You can leave your hat on, para más detalle).
El caso es que ni corto ni perezoso el organista me hizo caso y comenzó a darle a las teclas (la capillla llena de gente), con la consabida  sonrísa del cura joven, claro.
Pero eso no fue lo mejor, no...
Al poco rato llegaron un puñado de curas muy mayores ya, que con trabajo y tropezando los unos con los otros, intentaban meterse dentro de las sotanas, y coje el tio y comienza a pegarle a la canción de nuevo.
Tanto mi hermana como yo nos metimos bajo el banco de la risa, sobre todo, cuando uno de ellos (el que había visto la película,claro), le mira y le dice:
- Y ahora que, nos ponemos a bailar?.


Como veis soy muy mala contando cosas divertidas.
Prometo no volver a hacerlo :9

4 comentarios:

PRECIOSA dijo...

AMEI! O TEXTO....adoro visitar seu blog....
Abraços carinhoso

Preciosa Maria

rubo dijo...

Pues me ha hecho muchísima gracia, lo has contado muy bien, con sencillez, y la historia en verdad es muy graciosa.
Me encantan los curas "cachondos" o con "retranca", por algo son hombres y el buen humor no está reñido con la religión.
Saludos.

Carmela dijo...

Gracias Preciosa, como tu nick.
Un biquiño.

Carmela dijo...

Rubo, pues ya ves que no gustó mucho, no jajajaja.,
Mira, lo mejor de todo fue que ese día mi mañana fue sonriente y pasará a las anécdotas que no se olvidan nunca.
Un biquiño y gracias por estar aquí.