miércoles, 13 de julio de 2011

LAS RECONCILIACIONES SON BELLAS.


Disfrazado de ángel de Murillo,
con alas de algodón y flechas de caramelo,
te paseas por el mundo en representación,
del más bello sentimiento.

Las reconciliaciones son bellas- pensaba, mientras se esmeraba en dejarlo todo perfecto. Entró en su habitación y, después de acariciar el lecho, salpicó con gotas de perfume la esperanza de sentir pronto allí su piel pegada a la de él..

¿Cuál fue la causa de la deformación,
de esa parte del cerebro humano
que se deja engañar por ti,
una y otra vez sin entender el por qué?

Se había puesto a hacer la cena que sabía que a él más le gustaba. Colocó la mesa con mantel y copas nuevas, con la loza que utilizaba solo para una gran ocasión. Y la remató con una rosa de esas que llaman color pasión.

Nos elevas a lo más alto del cielo,
para luego sentir el placer,
de vernos caer en picado,
y sentirte vencedor.

Cuando todo estaba listo, se fue a duchar y escogió un vestido que creía le favorecía, y secándose el pelo, se miró al espejo y se vio hermosa para la gran ocasión.
Ahora solo esperaba verle llegar pronto y compartir una dulce noche, después de la última discusión, a la que habían cambiado el punto y final, por un punto y aparte.

¿Por qué no muestras tu verdadero rostro,
rostro ruin y depravado?
¿Por qué engañas con flechas de caramelo,
cuando son más hirientes que cuchilla de barbero?

Sonó el teléfono y rauda lo cogió, Pero no fueron palabras de ya voy, de deseo verte, de quiero tenerte... sino de disculpas que sonaron huecas y vacías, de un no me apetece disfrazado, de tengo cosas más importantes que hacer, antes que verte, antes que tenerte,.. un quizás pueda después.

Prometí un día, tras un fracaso doloroso,
no volver a sentirte nunca,
no volver a dejarme engañas más,
pero eres más fuerte que la más fuerte voluntad.

Sacó la vajilla, la loza, la rosa, y guardó la comida en la nevera. Dobló con cuidado el mantel y lo volvió a colocar en el cajón de donde no debió salir y se recostó en el sofá.
Aún esperaba que aquella noche no acabara así, que hubiese una leve esperanza de al menos poderle ver e intentar comprender el porqué, la razón algo que igual se le había escapado y poder compartir aquellas gotas de perfume que envolvían su habitación.

Maldita debilidad humana,
que nos hace tan vulnerables,
que logras por mucho que de ti escapemos,
que seamos marionetas en tus manos.


Las horas pasaron, el vestido se le arrugó, el maquillaje desapareció, y ya no lágrimas, sino hastío, el vacío, la soledad, entregó en manos de Morfeo, el cual la acogió con las esperanzas muertas en su regazo, acariciándola tiernamente, hasta que vencida se durmió una noche más, otra noche más como la de ayer, como la de hoy, como la de mañana...

4 comentarios:

RELTIH dijo...

CUANDO NO HAY NADA CONCRETO, LO MEJOR ES QUE, MORFEO HAGA SU TRABAJO. ME ENCANTA ESE PARALELO IRÓNICO DE TUS LETRAS.
BESOS

Susy dijo...

Que triste historia...

Carmela dijo...

Reltih, creo que Morfeo tiene mucho trabajo jajaja.
Biquiños

Carmela dijo...

Susy, las desilusiones están siempre ahí. No siempre suceden las cosas como uno lo desearía.
Pero mira... con suerte tiene solución jajaja.
Bicos cariño.