
Anoche estuve en la playa.
Aquella, en la que una tarde
me dí cuenta que te amaba.
.
La luna, ya en su ocaso,
tenía su faz sonrosada,
me dijo: no le hagas caso
yo también lloré apenada
porque el sol me había dejado.
.
Ay!, luna, lunita buena,
¿por qué me quieres engañar
si se te nota tu pena?
.
No me quiso contestar,
pero pude adivinar,
que lágrimas gordas, muy gordas,
derramaba entre las sombras
cuando se ocultó en el mar.
.
MIGUEL LÓPEZ ALMIRÓN
1 comentario:
¿Qué se puede decir de esta hombre que no se sienta?
Un biquiño moi grande artista.
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